domingo, 23 de noviembre de 2008

caminando por Bogotá [colombia 1]

No crean que me olvido. ahora viene una crónica de las calles de Bogotá que fue publicada hoy en La Revista de El Nuevo Día. Las fotos son mías y el texto la versión in extenso (director's cut). Disfruten esta caminata...

CAMINANDO POR BOGOTÁ

La ciudad de Santa Fe de Bogotá es seguramente una de las ciudades más interesantes para conocer y descubrir en el continente sudamericano. Pese a estar a veces bajo la sombra de gigantes como Rio de Janeiro, México D.F. o Buenos Aires, que gozan de mayor popularidad entre los viajeros, la capital colombiana no se amilana por nada y se deja mostrar como una urbe apasionante, de múltiples opciones y de mucho movimiento sazonada con ese toque especial que le da el carácter mismo de los colombianos. Las opciones para quien busca ir de compras, en plan cultural o en plan de pura diversión en Bogotá son francamente infinitas. La histórica capital de Nueva Granada, y posteriormente de la Gran Colombia de Bolívar, guarda en sí la historia de las varias culturas de este pueblo que ha sabido ganarle la pulseta a la violencia con buena onda, buen humor y apuntando hacia lo positivo que tiene en sí. En esta ciudad de clima agradable y de muchos sabores, el ingrediente principal -reto a cualquiera a desmentirlo- es la amabilidad y hospitalidad de su gente. ¿Empezamos a caminar?

RVP en la plaza bolívar

CALLES Y CARRERAS

Ubicarse en Bogotá es relativamente sencillo. Para deambular a pie por la capital usted, como turista, necesita tener claro dos conceptos básicos de su estructura: calles y carreras. La ciudad está ordenada en calles numeradas que la cruzan de este a oeste y que aumentan de número mientras usted avance hacia el norte. Complementariamente, las carreras cortan a Bogotá de sur a norte y aumentan de valor numérico hacia el oeste. Habiendo entendido esta lógica interna, el viajero nunca se sabrá perdido y entenderá cuando alguien le indique que lo que busca está en la Carrera Séptima con la Calle 55, por ejemplo.

Pero volviendo al recorrido, un buen lugar para empezar, como en todas las ciudades del mundo, es el centro histórico de la ciudad. La Plaza Bolívar y sus alrededores, la Casa de Manuelita Sáenz, la Quinta de Bolívar son algunos de los atractivos principales del pasado colonial. También está el teleférico que lo eleva a las alturas de Monserrate, sobre las laderas de los verdes cerros ubicados al oriente, desde donde se puede apreciar la vasta mancha urbana. Es el centro desde donde se empiezan a contar las calles y carreras y desde donde nace una de las más importantes vías de Bogotá: la Carrera Séptima. En esta calle uno puede encontrar desde cafeterías elegantes hasta comerciales escondidos de cine-arte pirata todo envuelto en multitudes que día a día la transitan de arriba a abajo. Los viernes por la tarde ocurre el fenómeno conocido como el septimazo en el cual se peatonaliza buena parte de la carrera y en ella se encuentran desde conciertos públicos y estatuas vivientes, hasta comercio informal. Y por si fuera poco, los domingos la Séptima, al igual que muchas otras vías, también se cierra y se convierte en una ciclovía concurrida por miles de ciudadanos bogotanos.

con Paola en Monserrate

UNA HISTORIA DE ORO

Para quien va a Bogotá en busca de atractivos culturales, tres son las recomendaciones clave: el Museo del Oro, el Museo del Banco de la República y el Museo Nacional. El primero de ellos es una extraordinaria muestra que prueba que El Dorado existió en el territorio colombiano según dicen los antiguos cronistas. Ésta es, sin duda, una parada obligatoria más allá de cuál sea el motivo del su visita a Bogotá. Para los amantes del arte, en el Museo del Banco de la República, que se conecta con la Casa de la Moneda de Bogotá y el Museo de Botero, se encontrarán con las obras de maestros mundiales en una colección donde los nombres de Monet, Miró, Picasso y Van Gogh no estarán ausentes. Finalmente, en el Museo Nacional, quien esté interesado en conocer la historia del país podrá estudiarla desde la Colombia prehispánica hasta la Colombia moderna en una muestra didáctica y atractiva.

con la Mona Lisa de Botero

Pero el paseo por el centro no termina aún ahí. Si usted es de quienes disfrutan de lo alternativo y tiene un espíritu más juvenil, la plazoleta llamada el Chorro de Quevedo es un lugar clave. Localizada en el barrio de La C andelaria en un área netamente universitaria, la plaza y sus calles aledañas están repletas de cafés, bares y puestos de artesanías. En ella encontrará diversas actividades culturales y una movida juvenil descomplicada. Éste es el lugar perfecto para tomarse una cerveza fría o un tinto -que no vino, sino café-, después de haberse patoneado todo el centro histórico, y por fin disfrutar de una buena tertulia al final del día.

MODA Y FIESTA
Ya al norte de la ciudad, allá por la calle 80 y subiendo, usted puede adentrarse en los colores de la moda colombiana estando en los centros comerciales y tiendas de alto nivel. Allí usted podrá entender porqué la moda colombiana gana cada vez más terreno a nivel mundial con su amplia variedad, su excelente calidad y sus precios relativamente razonables para el bolsillo. En esa zona, conocida como la Zona Rosa se puede encontrar tiendas y almacenes de marcas de renombre mundial así como restaurantes y cafeterías de alto nivel, muchos de ellos nacionales, como es el caso del restaurante de comida asiática Wok, la Bogotá Beer Company o las cadenas de exclusivo café colombiano Oma y Juan Valdés. Dentro de esta zona también está la T, que es la conjunción de tres calles peatonales formando esa letra y en cuyas aceras se puede disfrutar de un buen almuerzo o un café de la siesta en un ambiente agradable y sofisticado para luego dar un breve paseo por el Parque de la 93, uno de los lugares más chic de Bogotá, a pocas cuadras de ahí.

Bogotá desde arriba

Finalmente hay que decir que Bogotá no descansa por las noches. Basta con señalar que esta ciudad, de aproximadamente 8 millones de habitantes, ofrece una amplísima gama de actividades nocturnas para asegurarle que cada vez que la visite descubrirá algo nuevo. Tanto en los bares de La Candelaria o en las discotecas de salsa de la buena, donde una botella de aguardiente se va como si nada, como los clubs exclusivos, que organizan fiestas electrónicas a decenas de pisos de altura y desde donde se aprecia la salida del sol sobre la ciudad, Bogotá se convierte en una fiesta que incluso llega a rebalsar hacia los distritos aledaños. La cereza del postre de la rumba nocturna bogotana es la variedad de conciertos y recitales de primera línea que usted podrá presenciar en cualquier época del año. Sólo debe revisar la agenda de espectáculos para enterarse.

Y así Bogotá se va extendiendo en calles y carreras con sus verdes laderas y su clima fresco, cruzada por los buses del TransMilenio, el sistema de transporte público, y entre los olores del ajiaco, la bandeja paisa, los jugos de lulo, curuba y feijoa, que hacen parte de la exquisita gastronomía colombiana y que requieren muchos más párrafos, uno puede ir saliendo y descubriendo las maravillas que están más allá de la ciudad: los churrascos de Andrés Carne de Res en Chía, la maravillosa Catedral de Sal de Zipaquirá o el calor tropical de Villa de Leyva. Pero, en fin, eso ya no podrá hacerse simplemente caminando y para ello, habrá que volver, cosa que después de la primera visita no será nada difícil.

5 comentarios:

Crawler dijo...

yo puedo ir?

flacazul dijo...

qué agradable paseo queriu animal!

un abrazo.

Vania B. dijo...

Qué envidiable diría yo. Hermosos lugares.

Un abrazote, P.CH. y otro para Paolita.

Freeman dijo...

Holas! Vaya paseo, definitivamente muy linda ciudad como la describís, Bogotá, espero poder visitarla algún día... Saludos!

RONALDO dijo...

- Cr@wler, claro... andá cuando querrás. Siempre está abierto.
- Flaqueiras & Vanita! Gracias! Gracias! Nos vemos en breve.
- Freeman, deberías... te aseguro que no te arrepentirías.